Yoga como antídoto en el confinamiento por coronavirus de la mano de Patricia Galatas. Esta disciplina milenaria fue la cura vital de Patricia Galatas y ahora sirve de vía de escape para las personas confinadas en su hogar.
Verle hacer yoga ejerce un poder casi hipnótico que te impide despegar la vista de la pantalla. PATI GALATAS practica un yoga feliz que no está supeditado a posturas imposibles o estáticas alineaciones, sino a algo más grande que ella transmite, ligado con las emociones.
Tras la muerte de su marido, la empresaria abandonó su trabajo y su vida en Madrid para formarse como profesora de yoga. Hoy, desde su retiro ibicenco, celebra la decisión.
La muerte de su marido frenó en seco la vida de la yogui Pati Galatas. Sumida en la tristeza el yoga llamó a su puerta para darle una nueva oportunidad. Su primer libro es también su testimonio.